Kung Fu, sangre y política: Ip Man, el maestro de Bruce Lee y su legado en las artes marciales chinas

Tai Chi, Hung Gar y Pa kua son algunos de los tantos estilos de Kung Fu que se desarrollaron en China a lo largo de los siglos. En la larga lista de esta cultura milenaria se inmiscuyó Ip Man, el maestro que tuvo entre sus discípulos a la estrella del cine Bruce Lee.
Ip Man pasó a la historia como uno de los más grandes maestros del Wing Chun, otro notable estilo de las artes marciales chinas, caracterizado por movimientos fluidos y evitar la confrontación directa. Inevitablemente, hablar de este personaje significa traer a cuento acontecimientos políticos y sociales que marcaron al gigante asiático.
Cuando nació el destacado profesor, allá por 1893, en China gobernaba la dinastía Qing. Si bien el emperador detentaba un gran poder, no faltaban las rebeliones en su contra. Y en Foshan, la ciudad natal de Ip ubicada en la provincia de Cantón, la forma de hacerle frente al poderío central era con el estudio del Kung Fu.
Por esta razón tal arte marcial “corría por las venas” de sus antepasados. Entre los 6 y los 12 años, Ip Man dio sus primeros pasos con el maestro Chan Wah-Shun.
El lugar de las clases era nada menos que el salón ancestral del clan Ip, lo que habla de la posición social que ocupó su círculo de crianza. Esta información -según el sitio Wing Chung Journey– figura en uno de los salones del museo en su tierra natal inaugurado por el gobierno chino en 2002.
La adolescencia en Hong Kong y el recuerdo del primer Shifu
La familia del pequeño era adinerada, por lo que procuraron una excelente formación académica para él. A los 5 años le impartieron educación tradicional -en la que estaban previstos los apotegmas del filósofo Confucio– en una escuela privada.
Asimismo, la instrucción marcial no se quedaba atrás. Iniciada su adolescencia, falleció su primer guía. Pero antes de morir, Chan dejó claras indicaciones para que un alumno más antiguo le siguiera dando clases a Ip.
De esta forma quedó en manos idóneas. Con cerca de 14 años, aprendió de “tres gigantes”, según se los conocía en Foshan a sus instructores de aquel entonces.
Siendo un quinceañero viajó a Hong Kong para inscribirse en la prestigiosa escuela secundaria St. Stephen’s College, reservada para las clases más altas y extranjeros.
Allí, mediante un compañero de clase, escuchó nombrar a su primer Shifu (que quiere decir maestro) a partir de una curiosa coincidencia: conoció a uno de los hijos de Leung Jan, un famoso maestro de Wing Chun, que había sido maestro de su maestro. Con ese conocido perfeccionó sus habilidades por cuatro años.
Ip Man nació en una familia adinerada. Foto: ArchivoPor otro lado, faltaba poco para la caída de la dinastía Qing en 1912, que dio inicio al período republicano donde tuvo preponderancia el partido nacionalista Kuomintang. Período que duró hasta 1949, cuando Mao Tse Tung proclamó la República Popular China. Ese hecho provocó consecuencias en el protagonista de este relato.
Ip Man y el por qué a la enseñanza abierta de las artes marciales
Algo que caracterizó a Ip Man fue su enseñanza abierta al público, aunque no fue el único Shifu que lo hizo. Por las situaciones que atravesaba el país, varios artistas marciales compartieron su conocimiento.
Afectaron la cotidianeidad china una guerra civil y una invasión extranjera. Con semejantes panoramas, estas prácticas sirvieron como medio para esparcir el orgullo nacional y hacer el intento de plantar las bases de una nación fuerte. A las claras, tenían un alto nivel de politización.
Estamos hablando de 1927 a 1936, y de 1945 a 1949, años en los que se enfrentaron el Kuomintang y el Partido Comunista Chino (PCCh). En aquel intervalo, el conflicto interno se suspendió por la invasión del Imperio del Japón, que terminó por unir temporalmente ambas facciones.
La crisis por la segunda guerra sino-japonesa y los primeros discípulos
Mientras tanto, Ip Man, entre sus 21 y 44 años, trabajó en la policía. De regreso en su ciudad natal, causó impresión entre esas filas por sus habilidades del estilo del sur de China. A modo de ejemplo, una de las tareas para las que debía estar preparado era capturar sospechosos en público sin levantar alarmas.
En esa etapa también se casó con Cheung Wing-Sing, con quien tuvo siete hijos, aunque tres de ellos fallecieron durante el embarazo.
No es menor destacar el momento en el que llevó a cabo funciones en las fuerzas de seguridad. Era el período republicano, lo que tendrá repercusiones en su vida más adelante, cuando el PCCh sea gobierno.
Con la llegada de la mencionada segunda guerra sino-japonesa (1937-1945), la familia de Ip Man entró en crisis, y su mejor amigo Jau Ching Chuen lo ayudó. Como forma de devolverle el favor, el hombre, que ya era todo un adulto, le dio clases de arte marcial a sus hijos, quienes fueron sus primeros discípulos.
La vida en Hong Kong ante la llegada del PCCh al poder
Para 1949, no sin un miedo ante el cambio político, Ip Man se mudó a Hong Kong. Fue después de haber vivido un breve tiempo en Macao.
Con 57 años, llevaba consigo una formación marcial sumamente sólida y dio inicio a sus clases. Pero no salió victorioso en todos los frentes: perdió contacto con su familia. Tanto su esposa –quien falleció en 1960- como sus hijos se quedaron en Fushan.
Su traslado a esta región, fuera del dominio comunista, no fue un caso aislado. “Muchos practicantes de artes marciales reconocidos decidieron escapar del dominio de la República Popular China y emigrar a Taiwán, Hong Kong, y otras partes del mundo”, cuenta el artículo History of Chinese martial arts del medio público chino CCTV, publicado en 2009.
El escenario en el que Ip Man dio clases fue un restaurante, bien distinto al de su crianza.
En 1950 ya había abierto una Asociación de Wing Chun, en la calle Tai Nan, del barrio hongkonés Sham Shui Po. Lejos de estar en un lugar fijo, trasladó su escuela más de una vez. Estos sitios no rebosaban de gente, ya que para acceder a las clases había que pagar, y la pobreza estaba abundantemente presente en aquel momento, según testigos de la época.
El discípulo Bruce Lee: el poder de la mente sobre la materia
Tuvo numerosos discípulos, pero en la década de sus 60 años conoció al que sería el más popular a escala global. Alrededor de 1955 y 1957 enseñó Wing Chun a Bruce Lee. En una foto que quedó para la posteridad se ve a Lee –con menos de 18 años- y al maestro.
Bruce Lee era un adolescente cuando aprendió con Ip Man. Foto: Archivo“Ip Man no veía su escuela como un negocio, sino como una forma de ayudar a sus alumnos, a quienes trataba como familia. No había primeros ni últimos en su clase”, contó Lo Man Kam, uno de los sobrinos del Shifu, a la revista PostMag en 2019.
El mismo narró cuando a la asociación –que pasó al barrio Yau Ma Tei- dirigida por su tío materno llegó el adolescente nacido en San Francisco, Estados Unidos.
Con una corta edad, Bruce Lee tenía andanzas como peleador callejero, aunque esto no le impidió sostener la disciplina. A la vez, era su primera vez practicando tal estilo de aquella madre llamada Kung Fu.
“Venía todos los días a la clase de la mañana”, cuenta de quien protagonizaría el film Operación Dragón. Estudiaba mucho pero en las prácticas solía herir a sus compañeros, por lo que en forma de regaño su maestro le decía: “Estás aprendiendo Kung Fu. No estás aprendiendo a pelear”.
Aquellas enseñanzas quedaron marcadas en el muchacho, quien terminó creando su propio método de combate y filosofía de vida. No quería etiquetarse con un estilo determinado. ¿La razón? Los consideraba una “cristalización” con fuertes doctrinas. “Se convierten en un evangelio que no puedes cambiar”, consideró en una entrevista con el presentador televisivo Pierre Berton en 1971.
En cambio, Lee motivaba más allá de las nacionalidades. “Aquí estoy como ser humano. ¿Cómo puedo expresarme?”, se preguntaba sin hacer distinciones de ningún tipo.
De todas maneras, con el maestro del Wing Chun consiguió una base importante. En aquel arte se muestra que la fuerza no lo es todo, y que mas valioso que los músculos puede ser el intento de sobreponer la mente a la materia.
De hecho, en una entrevista concedida el mismo año de su muerte, Ip Man usó un martillo como ejemplo de su quehacer, según rescató un artículo de Google Arts &Culture.
En aquella oportunidad, el chino señaló que el Wing Chun implica una precisión similar a la de esta herramienta para darle a un clavo y clavarlo sin esfuerzo.
El propio Bruce habló de este tema. “Comencé a comprender y sentir el principio de la gentileza: el arte de neutralizar el efecto del esfuerzo del oponente y minimizar el gasto de energía”, señaló en Black Belt Magazine. Ahí está su frase “ser como el agua”, en la que se insta a adaptar la fluidez del líquido vital.
Las películas que animaron la leyenda
Ip Man murió en Hong Kong en 1972, un año antes del discípulo que llegó a la pantalla grande. Por supuesto, no lo hizo joven como Bruce Lee, sino con 79 y por un cáncer de garganta.
Sus dos hijos, Yip Ching y Yip Chun, si bien no llegaron a conocer al mítico actor de Hollywood –se reencontraron con su padre en 1962 luego de viajar desde Foshan– asesoraron al actor Donnie Yen, quien interpretó a su padre en la serie de películas Ip Man, multipremiada en el país asiático.
Esta participación detrás de cámaras la tuvieron a partir de Ip Man 3, en un aparente intencional acercamiento de Yen con aquel linaje para que aceptasen el guión de la siguiente película. Es que en el film número 4 aparece Yip Ching, interpretado por el actor taiwanés Jim Liu. Así lo contó el periodista Douglas Parkes en el sitio Style.
Algunos de los galardones que se llevó la saga fueron el Huabiao Awards, Shanghai Film Critics Awards y el Beijing College Student Film Festival.
Otra película sobre Ip fue The Grandmaster (2013) del prestigioso director chino Wong Kar-Wai. En ellas se puede ver esta historia con una mítica y entretenimiento como la que el cine puede dar.
Fuente: www.clarin.com



